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Cupido desatado: Capítulo V

Si hiciéramos un brain storm sobre la violencia de género, ¿qué palabras creéis que saldrían? Cosas como machismo, patriarcado, dolor, daño y sometimiento podrían encajar perfectamente.

Desde un tiempo a esta parte, he estado profundizando más en este tema. Por suerte, nunca he sufrido una relación así. Pero como mujer encuentro necesario el informarme para poder prevenirlo en amigas, familia e incluso en mí misma. Cuando era adolescente pensaba que el maltrato era únicamente físico, pero luego con el tiempo descubrí que había otros tipos, como el mental o el económico. El último programa de Salvados habla sobre este tema que levanta sarpullidos, y lo analiza desde diferentes perspectivas. Os invito a mirarlo. Pero además, os pido encarecidamente que veáis este vídeo de Pamela Palenciano, en el que se explica una relación tóxica, dañina y desigual entre un hombre y una mujer. Os dejo además el enlace a la asociación Ana Bella que ayuda a mujeres que han sufrido violencia de género y tienen programas educativos en igualdad.

Vivimos en una sociedad llena de micro y macro machismos. Estos últimos días, cuando he ido a buscar trabajo me han recordado unas cuantas veces que era mujer, cosa que considero innecesaria. Parece mentira que aún haya instaladas ideas como que tengas que casarte y tener hijos para ser una mujer de provecho, someterte y renunciar a ti misma por “amor”, aprender a hacer las labores de la casa porque es tu obligación, que haya quien nos considere más tontas que los hombres… Y muchas cosas más.

Es cierto que somos diferentes hombres y mujeres. Pero son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Por eso quiero una igualdad real para vivir en un mundo donde se nos valore por lo que somos. Tanto a hombres como a mujeres.

¿Y vosotros qué pensáis?

Si quieres leer desde el principio esta historia, pincha aquí.


El apartamento de Sara se encontraba a unos pocos kilómetros de la cafetería donde el motorista había abusado de ella. Invitó a entrar a Paul y le dijo que se sentara en el sofá mientras ella tomaba una ducha. No tuvo más remedio que confiar en él. Le preguntó si quería que le preparase algo, pero él le indicó que no se preocupara. Sigue leyendo Cupido desatado: Capítulo V

Cupido desatado: Capítulo IV

El amor tiene muchas caras, y no todas ellas agradables. Como suele decirse, el amor es como una rosa: huele bien, es hermosa pero tiene espinas. Y hay veces que puedes confundir una rosa con un cardo. Cuando pasa esto es mucho más doloroso además de no ser nada bonito. Pero uno se engaña y piensa “si es un cardo precioso”, cuando no es así, los cardos nunca son bonitos. Sino, quien sea que venga y me demuestre lo contrario.

Y si además nos topamos con demasiados cardos en nuestra vida, eso afecta a nuestra forma de ver las cosas, ¡puesto que pensamos que ya sólo existen cardos! Pero no. Por eso no se deben tratar a las rosas como cardos, porque sufren, ni a los cardos como rosas, ya que no lo son. Cuidad de vuestros jardines para sentir la increíble satisfacción de verlos siempre hermosos y correspondidos.

Si no habéis leído las dos partes anteriores, pinchad en los siguientes enlaces: Capítulo I, Capítulo II, Capítulo III.


El hombre que recibió el flechazo tenía la cabeza afeitada, medía unos dos metros y era puro músculo. Vestía unos pantalones vaqueros ajustados, una camiseta de manga corta blanca y un chaleco de cuero negro con un tigre bordado detrás. Era el típico motero enorme con los brazos llenos de tatuajes y ahora estaba semitumbado en el suelo del pasillo con una mano en el pecho. Como había pasado con Bruno, en cuanto el motorista vio a Sara se quedó completamente prendado de ella, así que apartó al enfermero que le atendía hacía un momento y a cualquiera que pasase delante de su camino.

Cariño, ¿te encuentras bien? —Bruno acababa de llegar y rápidamente aferró la mano de Sara entre las suyas.

Aparta de ahí enano —dijo el motorista que acababa de llegar. De un empujón separó a Bruno de Sara.— Esta mujer es mía y si hace falta, te aplastaré los sesos para tenerla. Sigue leyendo Cupido desatado: Capítulo IV

Si dudas, ven a verme

Muchas veces pienso cómo sería mi vida si hubiese hecho esto o lo otro, si me hubiera quedado al lado de ciertas personas, o si nunca las hubiese conocido. La teoría de los universos múltiples o paralelos es muy atractiva, aunque aún no se tiene la certeza absoluta de que existan, a mí muchas veces me gustaría tener un agujero de gusano y mirar a través de él qué pasa en esos otros universos. De todas esas cosas surgió la idea para este relato.

La fotografía es de Fran López

Un abrazo.


La miré de arriba a abajo y me pareció una muchacha perdida.

¿Podría ayudarme? — Me preguntó.

Claro, pasa.

El sol se empezaba a acostar bajo las olas del mar en aquella tarde de verano. El calor aún se hacía presente, pero no por ello la gente dejó de acercarse a la feria. Soy un itinerante, como los demás, pero nunca he pertenecido a una caravana. Prefiero ir junto a mi gato Merlín, un minino negro de ojos azules. Los dos solos. Pero, aún así, me gusta montar mi caseta en las ferias, llenas de luz, de risas y alegría. O al menos eso es lo que nos parece a la mayoría, puesto que siempre hay personas con problemas. Sigue leyendo Si dudas, ven a verme

Cupido desatado: Capítulo III

Espero que estéis pasando un buen verano en la piscina, en la playa o en la montaña. Sino en la ciudad, como yo ando estos días. No sé cómo estará por otros lugares, pero en España es insoportable el calor que hace. Últimamente no se habla de otra cosa, pero es que es terrible. Por eso, una intenta pasar los días lo mejor posible escribiendo, leyendo o viendo series.

Para que os entretengáis también, os dejo con esta tercera entrega de Cupido. Si no habéis leído las dos partes anteriores, pinchad en los siguientes enlaces: Capítulo I, Capítulo II. La imagen es de morbidlybubbly.

¡Un abrazo!


Al poco llegaron a su destino. Bajaron a Bruno en la camilla y se lo llevaron a urgencias. Allí Sara tuvo que explicar lo ocurrido para que a su jefe le tomasen el pulso y le hicieran un electrocardiograma ya que el paciente aún seguía sedado. Como no le encontraron nada decidieron dejarle en observación. Sara sólo tenía ganas de irse de allí para evitar que Bruno montase el número de circo en cuanto recobrase el conocimiento. El efecto de la flecha de amor duraría durante doce horas y mientras tanto, su jefe sería una especie de peluche con incontinencia amorosa.hospital_by_morbidlybubbly-d33yr2i Sigue leyendo Cupido desatado: Capítulo III

Cupido desatado: Capítulo II

Esta semana quiero colgar otra entrada además de esta, pero será sorpresa.

Si os perdisteis la primera parte de este relato, podéis leerla aquí.

¡Abrazotes!


Al llegar el nuevo día guardó el Pequeño Cupido en el bolso y salió disparada a la tienda donde trabajaba en el centro de su ciudad. Era un popular local dedicado a vender artículos de decoración para el hogar. La tienda estaba decorada a base de tonos blancos y negros, con columnas jónicas que separaban los espacios y una gran mesa redonda de pino donde colocaban las novedades. Allí trabajaba con Bruno, su jefe; Eva, la encargada y Tom. Sigue leyendo Cupido desatado: Capítulo II