Si dudas, ven a verme

Muchas veces pienso cómo sería mi vida si hubiese hecho esto o lo otro, si me hubiera quedado al lado de ciertas personas, o si nunca las hubiese conocido. La teoría de los universos múltiples o paralelos es muy atractiva, aunque aún no se tiene la certeza absoluta de que existan, a mí muchas veces me gustaría tener un agujero de gusano y mirar a través de él qué pasa en esos otros universos. De todas esas cosas surgió la idea para este relato.

La fotografía es de Fran López

Un abrazo.


La miré de arriba a abajo y me pareció una muchacha perdida.

¿Podría ayudarme? — Me preguntó.

Claro, pasa.

El sol se empezaba a acostar bajo las olas del mar en aquella tarde de verano. El calor aún se hacía presente, pero no por ello la gente dejó de acercarse a la feria. Soy un itinerante, como los demás, pero nunca he pertenecido a una caravana. Prefiero ir junto a mi gato Merlín, un minino negro de ojos azules. Los dos solos. Pero, aún así, me gusta montar mi caseta en las ferias, llenas de luz, de risas y alegría. O al menos eso es lo que nos parece a la mayoría, puesto que siempre hay personas con problemas.

Ofrezco un servicio informativo sobre vidas paralelas, es decir, enseño a las personas, que así lo necesiten, cómo son, han sido y serán sus vidas pasadas. De nuestro universo no tengo tanta libertad para jugar con el tiempo, ya que sólo puedo ver lo que está pasando ahora, o como mucho, el pasado.

Como os iba explicando, esa tarde vino a verme una muchacha de unos veinte años, bien vestida pero con un gran vacío en la mirada. Era como si hubiese perdido toda esperanza, cosa habitual en mis clientes. Le hice pasar y acomodarse en una de las sillas del interior.

¿Una taza de té? — Le pregunté.

No… Estoy bien.

Venga, toma una taza, está muy rico — le dije y le puse la porcelana en las manos—. Dime, qué te ha traído hasta aquí. ¿Cómo puedo ayudarte?

Realmente no me falta de nada, tengo un buen trabajo con el que me gano bien la vida, una familia que me quiere y unos amigos incondicionales, de esos que duran hasta la muerte. Pero me siento triste… Todo a causa de Rubén. Él no sabe nada, pero estoy muy enamorada. Me da mucha vergüenza porque es un compañero del trabajo y no quiero que murmuren ni que peligre nuestro empleo. Y también me gusta mucho Julio, un amigo de hace mucho tiempo. No fue hasta hace poco que me fijé en él y ahora no sé qué hacer. Julio me quiere también, pero no que siento por Rubén es como de otro mundo, me hace perder la cabeza… No lo entiendo.

Asentí lentamente con los ojos cerrados.

Bueno, vamos a ver qué encontramos — le dije.

Le pedí que me diera la mano y los dos abrimos el portal. Al principio fue borroso, luego se despejó y descubrimos a la misma muchacha de la mano de un hombre, algo mayor que ella, que paseaba por aquella feria. Era una extraña pareja, pero se les veía felices.

Ese es Rubén — me dijo —. Estamos juntos… ¿Pero cómo es posible?

En otros universos hay cosas que cambian un poco. Tu yo de ese mundo es más decidido y lanzado. Por eso salís, se lo pediste tú. ¿Quieres verlo?

Sí, por favor.

Manejé los controles y esta vez la imagen mostraba una oficina. Los dos chicos estaban riendo al lado de la máquina de café. Ella le dio un golpecito el brazo y él la estrujó contra sí mismo. De forma clara tonteaban. Miré a mi cliente y comprobé la cada de asombro que tenía. Debía de ser que nunca se había atrevido a acercarse más que a pedir un clip.

Oye Rubén, ¿haces algo el viernes?

Depende de lo que me propongas porque estoy muy cansado de la ofi — le dijo sonriente, un poco pícaro.

No, te lo preguntaba por si querías que te invitase a un café, ese que te prometí.

No lo sé, ya te lo confirmo esta tarde.

Vimos como Rubén se fue con una mano en el bolsillo y con el café en la otra. Mi cliente se quedó un poco desanimada. Jugueteaba con la cuchara en el vaso de plástico, cuando él se dio la vuelta y le dijo que iría.

¿Quieres ver qué pasó después? — Le pregunté. Tardó un tiempo en contestar porque estaba asimilando la información.

Sí, por favor.

Volví a manejar los controles y su vida pasaba rápidamente.

Ahí, para, para — me dijo.

Ah sí, mira qué bonito. Una boda.

En concreto su boda. Rubén y mi cliente, los dos guapísimos, estaban bailando el vals. Se les veía muy enamorados.

¿Podemos avanzar?

¿Por qué, no te gusta lo que ves? — Le pregunté.

Sí, pero quiero ver qué pasa después.

Dicho y hecho. Vimos como tenían su primer hijo, cómo el papá jugaba con el pequeño en su primer cumpleaños, mientras la mamá los veía reluciente, hinchada de tanto amor. Y realmente todo parecía ir bien, hasta que Rubén perdió el trabajo. Las facturas se acumularon, la tensión aumentaba, depresión y una vida tormentosa los separó.

Para.

Detuve la señal. Mi cliente parecía triste. Posiblemente hubiera deseado de corazón que las cosas hubieran ido bien con ese hombre.

No tiene por qué terminar así. Es posible que en nuestro universo nunca pierda el empleo — traté de animar—. Las personas cambian un poco de un mundo a otro, nunca son iguales a nosotros.

Da igual — se resignó—. ¿Puedo ver mi vida con Julio?

¿Qué otra cosa podía hacer? Volví a sintonizar la imagen. Se veía un dormitorio lleno de peluches, fotografías de ella con otro chico y flores. Mi cliente, un poco más joven, se encontraba sentada encima de la cama con el chico de las fotos.

¿Es Julio?

Ella asintió. Pasamos los años y ellos se casaron, pero fue una boda sencilla con muy pocas personas y una nena chiquitina, su hija. Nunca tuvieron demasiado dinero y viajaron al extranjero para tener una vida mejor. Siempre se les veía sonrientes y cariñosos.

Ya está, no puedo enseñarte más de quince años. Sino puede ser peligroso.

¿Y mi vida podría ser así?

Podría y no. Cada universo es el resultado de una serie de decisiones tuyas, de los que te rodean y de los que no conoces. Yo sólo muestro las decisiones que pueden ser. Tú te encargas de construir tu vida. Lo que has visto hoy, tómalo como una referencia.

Me pagó la sesión y se marchó. Yo creo que elegirá bien, porque se fue con un brillo especial en la mirada. Creo que encontró su respuesta. Desde mi caseta vi cómo se alejaba de allí lista para rehacer su vida.noria_fran_lopez


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3 comentarios en “Si dudas, ven a verme

  1. Que bonito relato, es importante pensar antes de tomar una decisión y no ser tan ligeras en ello. Me encantó. Saludos, te invito a visitar mi blog

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